Uno de los objetivos principales de esta propuesta didáctica, para grupos de ESO y Bachillerato, es fomentar los desplazamientos sostenibles y saludables en el ámbito de la Comunidad Educativa, con el fin de mejorar la calidad de vida y trasladarlos a sectores más amplios de la sociedad. Pero este proyecto va más allá de este aspecto y, de forma interdisciplinar, plantea actividades en torno a cuatro ejes fundamentales: actividad física y salud –donde los hábitos de movilidad son esenciales-, intervención de espacios, alimentación saludable y consumo sostenible. En los cuatro se plantearán dinámicas que, en menor o mayor medida, contribuirán a combatir el cambio climático, como consecuencia de un calentamiento global, cada vez mayor, que se deriva de la emisión de gases de efecto invernadero por parte, entre otros factores, de los medios de transporte o del uso inadecuado de las energías en nuestra vida cotidiana.

Cada uno de los ejes anteriores está íntimamente vinculado a otras tantas realidades que están afectando negativamente a la comunidad educativa y, de manera más general, a la población. Una de estas realidades es la cultura del sedentarismo, con el consecuente aumento de la obesidad, entre los más jóvenes. Otro aspecto importante es la cultura del espacio público, que evidencia la escasa conciencia de cuidado de los espacios que compartimos, empezando por el entorno escolar. No menos importantes son la cultura fastfood -una alimentación poco equilibrada-, y un consumo no responsable que se manifiesta, por ejemplo, en el consumo sin medida de los recursos naturales o energéticos. Acciones, todas ellas, tan cotidianas como el encendido o el apagado de las luces, el uso de las persianas, el apagado de los ordenadores, etc.

Las actividades planteadas en Respira tienen un enfoque activo y participativo para todos los miembros de la comunidad educativa, sin excepciones, y, en su mayoría, están diseñadas desde planteamientos del aprendizaje basado en proyectos o el aprendizaje por servicios. Este proyecto se presenta como una propuesta para desarrollarse en dos años, con tres fases por año, correspondientes a cada uno de los trimestres del curso escolar. Aquí se recogen las tres fases de trabajo del primer año. Una primera fase en la que “plantamos la semilla”, es decir, presentamos el proyecto y motivamos a la comunidad educativa. Para ello, se recomienda la participación en el proyecto STARS, una iniciativa de la Unión Europea, que en España desarrollan el CENEAM (Centro Nacional de Educación Ambiental) de los Ministerios de Agricultura, Pesca y Alimentación y para la Transición Ecológica y los distintos ayuntamientos . En la segunda fase “Radtag”, o día de la rueda, se propone la iniciativa de asistir al centro educativo en bicicleta u otro medio de transporte no contaminante una vez al mes. Por último, en la fase del tercer trimestre, “Recogemos la cosecha”, con la creación de rutas escolares, la puesta en marcha de un huerto escolar, entre otras posibilidades. En todas estas fases, se desarrollarían acciones comunes como la de concursos de carteles para difundir las distintas iniciativas del proyecto.